Antes
de poner en práctica los procedimientos que apoyen y guíen a la familia a la
recuperación, es necesario hacer una evaluación de la situación familiar, donde
se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
1.
Tipo de evento ocurrido.
2.
La forma en que afectó a la familia
3.
La historia de otras crisis familiares, los mecanismos de resolución de las
crisis usuales, y los métodos de que dispone la familia para enfrentar las
crisis.
4.
Habilidad para adaptarse a la nueva situación, grado de flexibilidad del
sistema familiar.
5.
Nivel de apoyo disponible y de recursos familiares en general.
6.
Nivel de aceptación de la ayuda.
Estos
elementos pueden brindar, en alguna medida, una valoración de los posibles
pronósticos de la capacidad adaptativa de la familia.
Entre
los objetivos fundamentales, a los que deben ir encaminados la intervención
podemos citar o fomentar los mecanismos adaptativos de la familia; dónde ésta
reconocerá por sí misma los recursos que posee para la solvencia de las
dificultades que pueda presentarse, permitiéndoles el reordenamiento familiar,
y los pasos a seguir para lograr esa resolución de la crisis son los
siguientes:
1.
Identificación de la fuente de estrés, detallar las causas que llevaron a la
familia a la crisis.
2.
Analizar la situación como un problema de toda la familia, y no de algunos
miembros nada más.
3.
Redimensionar la situación, manejando el significado y la gravedad del
problema; ayudar a minimizar los efectos de la desorganización.
4.
Buscar opciones para la solución del problema con los propios recursos de la
familia, alentarlos en la búsqueda de nuevas soluciones.
5.
Reforzar las soluciones positivas y destacar las habilidades familiares en la
solución de los problemas.
6.
Tratar de que la familia integre las nuevas situaciones a los acontecimientos
cotidianos de la vida familiar.
7.
Ayudar a la familia a recuperar la sensación de control, disminuyendo las
sensaciones de impotencia, y las creencias de la carencia de habilidades para
resolver los problemas.
8.
Adaptar el sistema familiar.
9.
Guiar y regular los esfuerzos adaptativos de la familia.
Las
crisis familiares no siempre tienen consecuencias negativas, ni son referidas
siempre a circunstancias traumáticas, sino que están relacionadas también con
acontecimientos normales del desarrollo familiar. La familia en crisis no es
siempre una familia disfuncional, son situaciones de cambio, que implican
transformaciones en el sistema familiar, pero si la familia es capaz de
asimilar estas reestructuraciones, pueden ser fuente de crecimiento y
desarrollo familiar.
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