Sunday, February 24, 2019

CASO DE CRISIS FAMILIAR



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Bajo siete pulseras coloridas hay dieciocho cortes en la muñeca izquierda y, bajo la falda escolar, quince más en el muslo derecho. Ana (nombre protegido), de 12 años, se lacera la piel con una hoja de afeitar en el aula de clase o en su dormitorio. Así, dice, alivia sus frustraciones, a través del dolor.
La influencia de una amiga, la curiosidad y la soledad fueron las ‘razones’ que encontró para lastimarse. Hace dos meses empezó con esta ‘tendencia’ llamada cutting, la cual ha intentado dejarla. Pero no lo consigue.
Sus padres –que llegan en las noches del trabajo– hermanos, abuela y docentes desconocen lo que le pasa.
La soledad es una emoción presente en los adolescentes por una diversidad de factores, familiares y sociales, que los vuelve vulnerables a este tipo de manifestaciones físicas y que pueden llegar al consumo de alcohol y el tabaco, pasos previos al uso de estupefacientes. En esto coinciden psicólogos consultados por este Diario.
Martha Caicedo y Christian Vargas, psicólogos de los departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) de los centros Delfos y Ecomundo, concuerdan con haber visto un cambio drástico en la juventud desde hace unos seis años.
“Estamos viviendo una crisis familiar, ausencia de padres. Si la madre está ausente, no hay comunicación, el chico llega a un hogar vacío”, dice Caicedo.
El origen de esta problemática es la familia, reitera Vargas. En sus más de quince años de experiencia, él ha visto cómo han cambiado los adolescentes. Están desorientados, carentes de sentido de la vida y de afecto, comenta con preocupación.
Los adolescentes se rigen por una familia, pero ¿qué tenemos?, se pregunta el especialista. “Familias en divorcio, divididas, reorganizadas. Si no tiene la autoridad de un padre o siguen filosofías absurdas de que hay que permitirles todo, no hay reglas y normas”, indica.
Ese desmembramiento de la familia ha hecho que los adolescentes sean presas fáciles del cáncer social llamado drogas, que ahora constituye un fuerte problema en el país, indican especialistas.
La familia, independientemente de su funcionalidad, está expuesta a momentos críticos; algunos de ellos ocurren como consecuencia del curso natural de la vida, otros por el contrario no están relacionados con el ciclo vital y están relacionados a hechos circunstanciales o inesperados. En cualquiera de estos casos la familia enfrenta el reto de modificar su repertorio habitual de respuestas ante factores estresantes recurriendo a recursos internos y externos.

DEFINICIÓN DE CRISIS FAMILIAR

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Según la RAE, una crisis implica: ” Cambio profundo y de consecuencias  importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados.”
Por otra parte, Hamilton, Mc Cubbin y Fegley en su libro Stress and Family conceptualizan las crisis como un aumento de la disrrupción, desorganización o incapacidad del sistema familiar para funcionar. La familia en crisis se caracteriza por la inhabilidad a retornar a la estabilidad, y a la constante presión a hacer cambios en la estructura familiar y en los modelos de interacción.
Patterson J. plantea que la crisis familiar se caracteriza por una desorganización familiar, donde los viejos modelos y las capacidades no son adecuados por largo tiempo y se requiere un cambio.
A pesar del enfoque negativo que tienen estos conceptos acerca de la crisis familiar, la familia en crisis no es necesariamente una familia disfuncional o problemática. La familia funcional no difiere de la disfuncional por la ausencia de los problemas. Lo que las hace diferentes es el manejo que hacen de sus conflictos, no la ausencia o presencia de ellos.
Durante la crisis existe una organización inestable y transitoria que puede ocasionar angustia. Pueden aflojarse los límites y confundirse los papeles y las reglas, los valores y las metas pierden importancia y es posible que se revivan conflictos irresueltos, los riesgos físicos, psíquicos y sociales son elevados, sin embargo, aunque se considere a la crisis como un trance peligroso, no necesariamente debe evitarse, ya que es un proceso que puede promover la reestructuración de los sistemas (individual, familiar, social) y ayudar a comprender sus cambios.

¿CUÁNDO SE PRODUCE?


Ocurre cuando una Tensión afecta a un sistema y requiere un cambio que se aparta del repertorio usual del sistema. Los límites se aflojan y permiten la entrada de un terapeuta o de cualquier otra persona que influye sobre el modo en que opera el sistema.
A esta altura, los miembros de la familia quizá quieran eliminar la tensión de algún modo disfuncional que lo reducirá sin solucionar el problema:
1. Disolver la familia.
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2. Echar a alguien.
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 3. Obtener el divorcio.
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4. Vivir una aventura amorosa o internar a uno de sus miembros en algún hospital.
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5. Presión sobre un miembro de la familia que padece síntomas (incluso psicosis).
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6. Uno de ellos haga el papel de “Chivo emisario” “Expiatorio” u “Oveja negra” y se convierta en el foco de atracción de todo.
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FASES DE UNA CRISIS




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Shock o impacto agudo
Algo ocurre generalmente de manera súbita que afecta al individuo o la familia profundamente, sin poder evitarlo o superarlo de la manera habitual en que hace frente a otros problemas. Junto al estrés propio de la situación se añaden sentimientos de confusión e impotencia, desamparo y desvalimiento.
En esta fase predominan sentimientos de ansiedad, irritabilidad y manifestaciones psicosomáticas. También pueden presentarse sentimientos de entusiasmo y aumento de energía.

Desorganización crítica
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En esta fase fallan todas las estrategias habituales de afrontamiento y resolución de problemas, la tensión emocional aumenta hasta niveles insoportables.
Suelen iniciarse diversas actividades destinadas no necesariamente para resolver o mejorar la situación de crisis, sino simplemente para escapar de ella o para descargar la tensión acumulada.
Es posible que se manifiesten conductas psicopáticas o “fuera de carácter”, diversos tipos y grados de abuso de tóxicos, conductas autodestructivas y episodios emocionales bruscos. Es posible que también se busque ayuda las cuales pueden ser programadas y bien estructuradas o ser “gritos de socorro” ineficaces y atropellados. Según se empieza a hacerse evidente la insuficiencia de recursos internos y su disparidad con las exigencias de la situación, se hacen más notorios los sentimientos depresivos de indefensión y fracaso en distintos grados.
Resolución
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Entre las múltiples actividades que el sujeto despliega ante el impacto inmediato de la situación, alguna puede tener éxito y la crisis se resuelve casi sin llegar a plantearse. Pero en el desarrollo típico de una crisis, los primeros intentos de contraataque suelen fallar, y el individuo permanece con presión interna por hallar una solución:
a) Descubrir nuevas estrategias de afrontamiento
b) Encontrar nuevas fuentes de ayuda, formar nuevas relaciones o trabajar con profesionales o consejeros varios
c) Reducir las demandas con las que debe trabajar
d) Cambiar la manera cómo interpreta su situación
Retirada final
Resultado de imagen para divorcioSi la crisis no se resuelve, bien o mal, en las fases anteriores, se llega a la fase final: la retirada puede ser total, como a través del suicidio o separación de la familia, o parcial que puede ser interna, como a través de una desorganización psicótica o una estructura delirante o externa como un cambio radical de entorno, relaciones, actividad y hasta de nombre. En cualquiera de estos casos, la crisis termina, sea por la muerte, sea por la negación de sí mismo que supone la psicosis, sea por la renuncia a todo lo vivido hasta el momento de la crisis y el inicio de una nueva vida.

RECURSOS ANTE UNA CRISIS FAMILIAR


El afrontamiento a las crisis por parte de la familia, incluyendo el tiempo de duración de estas, dependerá de dos cosas: el significado que la familia asigne al evento, y los recursos con los que cuente la misma. Tanto la significación, como los recursos pueden hacer variar la dimensión y el sentido de la crisis. Los recursos pueden ser internos o externos.
Los recursos internos se refieren a las experiencias previas en el afrontamiento a otras crisis, al funcionamiento de la familia y a la situación social y económica de la misma.
Entre los recursos internos familiares más importantes se encuentra la cohesión, que se expresa en el nivel de apoyo mutuo, afecto y confianza entre los miembros de la familia. Cuando la familia puede contar con esta posibilidad de decisión conjunta, cuenta con un recurso muy positivo para el enfrentamiento a las diferentes problemáticas de la vida familiar.
Otro puntal importante es la flexibilidad, ya que en la medida que la organización interna de la estructura familiar sea más flexible, permitiendo adoptar nuevos roles y reglas, se facilitará la solución de los conflictos. Esta capacidad del sistema da lugar al recurso de adaptabilidad, que no es más que la capacidad de la familia para enfrentar los cambios y adaptarse al medio social; es decir, la habilidad para cambiar de la estructura de poder, las relaciones de rol y las reglas en dependencia de la nueva situación.
Por otro lado, los recursos externos se refieren al apoyo social con que cuenta la familia: Amigos, vecinos, familia de origen, instituciones escolares, laborales, de salud y de la comunidad.
Entre los recursos externos más importantes se encuentra la permeabilidad, que se refiere a la capacidad de la familia de abrirse hacia otras instituciones de la sociedad, permitiendo la relación prudente de sus miembros con otros subsistemas. Se manifiesta en la posibilidad de solicitar y permitir la ayuda desde fuera del sistema familiar. La apertura del sistema facilita el apoyo social de otras familias, de los amigos y compañeros más cercanos, y de otras instituciones sociales.
El apoyo social es otro recurso externo que se puede referir al propio sistema cuando es la familia la que actúa como sistema de apoyo, brindando ayuda a todos sus miembros, o cuando la recibe de otras personas, grupos o instituciones.

INTERVENCIÓN ANTE UNA CRISIS FAMILIAR


Antes de poner en práctica los procedimientos que apoyen y guíen a la familia a la recuperación, es necesario hacer una evaluación de la situación familiar, donde se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
1. Tipo de evento ocurrido.
2. La forma en que afectó a la familia
3. La historia de otras crisis familiares, los mecanismos de resolución de las crisis usuales, y los métodos de que dispone la familia para enfrentar las crisis.
4. Habilidad para adaptarse a la nueva situación, grado de flexibilidad del sistema familiar.
5. Nivel de apoyo disponible y de recursos familiares en general.
6. Nivel de aceptación de la ayuda.
Estos elementos pueden brindar, en alguna medida, una valoración de los posibles pronósticos de la capacidad adaptativa de la familia.
Entre los objetivos fundamentales, a los que deben ir encaminados la intervención podemos citar o fomentar los mecanismos adaptativos de la familia; dónde ésta reconocerá por sí misma los recursos que posee para la solvencia de las dificultades que pueda presentarse, permitiéndoles el reordenamiento familiar, y los pasos a seguir para lograr esa resolución de la crisis son los siguientes:
1. Identificación de la fuente de estrés, detallar las causas que llevaron a la familia a la crisis.
2. Analizar la situación como un problema de toda la familia, y no de algunos miembros nada más.
3. Redimensionar la situación, manejando el significado y la gravedad del problema; ayudar a minimizar los efectos de la desorganización.
4. Buscar opciones para la solución del problema con los propios recursos de la familia, alentarlos en la búsqueda de nuevas soluciones.
5. Reforzar las soluciones positivas y destacar las habilidades familiares en la solución de los problemas.
6. Tratar de que la familia integre las nuevas situaciones a los acontecimientos cotidianos de la vida familiar.
7. Ayudar a la familia a recuperar la sensación de control, disminuyendo las sensaciones de impotencia, y las creencias de la carencia de habilidades para resolver los problemas.  
8. Adaptar el sistema familiar.
9. Guiar y regular los esfuerzos adaptativos de la familia.
Las crisis familiares no siempre tienen consecuencias negativas, ni son referidas siempre a circunstancias traumáticas, sino que están relacionadas también con acontecimientos normales del desarrollo familiar. La familia en crisis no es siempre una familia disfuncional, son situaciones de cambio, que implican transformaciones en el sistema familiar, pero si la familia es capaz de asimilar estas reestructuraciones, pueden ser fuente de crecimiento y desarrollo familiar.


SALUD FAMILIAR


Una familia podría considerarse saludable cuando el factor mental y físico de sus integrantes está en total armonía. Esto presupone:
-Un estilo de vida saludable.
-Sentimientos de bienestar y sana expresión de las necesidades y de los afectos.
-Adaptación social, laboral y escolar de sus miembros.
-Buena comunicación y adecuadas relaciones intra y extrafamiliares.
-Madurez emocional de acuerdo a la edad de cada uno de sus miembros.
-Habilidad de desenvolverse satisfactoriamente en una situación de crisis.
Estas respuestas constituyen una situación ideal, siendo la salud un estado vital de equilibrio inestable entre sus componentes, donde interviene el factor Biológico, social y Psicológico, que permite a la familia una adecuada adaptación y la satisfacción de sus necesidades, en un grado suficiente.